Miguel CanoArchivo editorial y presencia en medios
Comunicación política

Dato mata relato

Publicado originalmente en El Nuevo Diario · Febrero 2026

En los últimos días se han vuelto a difundir proyecciones electorales y estudios atribuidos a la firma ASISA, utilizados como soporte para instalar una narrativa política en el país. Y como ocurre cada vez que aparecen “números” en medio del debate, la pregunta correcta no es si una encuesta puede circular; la pregunta correcta es si esa encuesta resiste el contraste con los hechos.

Las encuestas son herramientas técnicas cuando son transparentes, comparables y coherentes. Pero cuando se convierten en un recurso repetitivo para proyectar escenarios que luego no se corresponden con los resultados oficiales, lo responsable es detenerse, revisar y hablar con datos en la mano.

En ese contexto, recuerdo una frase del presidente —parafraseándolo— durante el aniversario 11 del PRM en la Arena del Cibao: “el peor enemigo de la oposición es Google”. Y más allá de la expresión política, el fondo es evidente: ahí está el archivo, ahí están los resultados oficiales, ahí está la memoria electoral del país.

Precisamente apelando a eso hice lo que haría cualquier ciudadano: tomé mi teléfono, entré al buscador y contrasté las proyecciones atribuidas a ASISA con los resultados oficiales de la Junta Central Electoral. Lo que encontré confirma algo simple: dato mata relato.

En las primarias del PLD de 2019, ASISA proyectó que Leonel Fernández obtendría un 69.3% de intención de voto. El resultado oficial fue 47.29%. Una diferencia superior a 22 puntos.

En ese mismo proceso, Gonzalo Castillo terminó ganando con 48.72%, pese a que mediciones previas lo colocaban muy por debajo. No se trata de una variación menor; se trata de un escenario completamente distinto al proyectado.

En 2020, ASISA planteaba un panorama de segunda vuelta. La realidad fue otra: Luis Abinader ganó en primera vuelta con 52.52%. Y mientras la encuesta atribuía 33.4% a Leonel Fernández en su última medición antes de las generales, el resultado oficial fue 8.90%.

En la medición de abril de 2023, ASISA publicaba 38.2% para Abinader, 36.3% para Fernández y 19% para Abel Martínez. Los resultados oficiales del 19 de mayo de 2024 fueron 57.44%, 28.85% y 10.39%, respectivamente.

Las diferencias no son simples márgenes estadísticos. Son desviaciones que alteran completamente la narrativa electoral que se intenta proyectar.

Y aquí es donde entra la parte que no aparece en los Power Point: la realidad política. La política no se vive en un gráfico. Se vive en el territorio, en la organización, en la movilización y en el pulso ciudadano. El ambiente electoral no se impone por repetición; se construye con respaldo real.

La ciudadanía merece información clara, verificable y contextualizada. Merece comparar lo que se dice hoy con lo que ocurrió ayer. Porque cuando el ciudadano revisa, contrasta y valida, se reduce el espacio para la manipulación.

Y la historia es terca: cada vez que esos números se han vendido como “opción de poder”, la realidad termina poniéndolos en su sitio. Porque el país puede escuchar un discurso, pero vota con memoria.

Al final, lo que dicen los hechos —y lo que se siente en las calles— es que la población no está mirando para atrás. Y por más que algunos intenten revivir el pasado con una encuesta en la mano, la República Dominicana no se dirige con nostalgia ni se gana con proyecciones: se gana con respaldo real.

Porque en política, como en la vida, hay una regla que no falla:

Dato mata relato.