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Infraestructura vial

Descentralizar RD Vial: El modelo que nuestras carreteras necesitan

Publicado originalmente en El Nuevo Diario · Julio 2025

En República Dominicana, la sostenibilidad y calidad de nuestra red principal de carreteras dependen en buena medida de la eficiencia con que se gestionan los recursos recaudados a través de los peajes. Desde su creación, el fideicomiso RD Vial ha cumplido un rol importante en garantizar la captación y aplicación de estos fondos para el mantenimiento, la operación y las mejoras viales.

Sin embargo, su estructura actual mantiene una dependencia operativa y administrativa muy estrecha con el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). En la práctica, RD Vial funciona casi como un departamento más de Obras Públicas, lo que se refleja en la aprobación presupuestaria, la definición de prioridades, la adquisición de bienes y la gestión de su personal.

Si bien este diseño fue razonable en la etapa inicial de consolidación institucional, hoy plantea limitaciones frente a los nuevos desafíos que exige una red vial moderna y sostenible. La evolución de la movilidad requiere más que procesos centralizados: demanda capacidad técnica especializada, agilidad en la toma de decisiones, financiamiento estructurado y estándares de gestión orientados a resultados medibles.

Por ello, resulta oportuno reflexionar con responsabilidad sobre la necesidad de transitar hacia un modelo en el que RD Vial deje de operar bajo la sombrilla del MOPC y se constituya como una institución descentralizada e independiente, con personalidad jurídica y capacidad operativa propia. Esta separación no implica desvincular la coordinación sectorial ni perder el alineamiento con las políticas nacionales, sino redefinir con claridad los ámbitos de rectoría estratégica y la gestión diaria.

Los beneficios potenciales de esta evolución institucional son diversos:

Planificación técnica independiente: elaborar programas de mantenimiento y rehabilitación con enfoque de ciclo de vida y criterios de costo-beneficio, priorizando la durabilidad y la eficiencia.

Modernización tecnológica acelerada: incorporar sistemas de cobro electrónico sin barreras, pesaje dinámico y plataformas de información al usuario, con procesos de implementación más ágiles.

Transparencia y trazabilidad de recursos: generar reportes financieros y operativos detallados, que permitan a la ciudadanía conocer cómo se invierte cada peso recaudado en los peajes.

Financiamiento especializado: estructurar mecanismos innovadores de captación de recursos respaldados por los flujos de ingresos, permitiendo inversiones sostenidas sin depender exclusivamente de asignaciones anuales.

Estándares de servicio verificables: establecer indicadores objetivos de calidad de pavimentos, señalización, atención de incidentes y nivel de servicio, con auditorías técnicas independientes que fortalezcan la confianza pública.

Modelos de gestión vial en países de referencia han demostrado que separar con claridad la función estratégica de la operativa permite ganar eficiencia y sostenibilidad. En España, la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre cuenta con una estructura que le facilita planificar inversiones plurianuales y ejecutar proyectos con criterios técnicos definidos. De igual forma, la Agencia Nacional de Infraestructura de Colombia opera con una capacidad técnica consolidada que le permite coordinar la modernización tecnológica y la gestión de los recursos de manera especializada.

Para República Dominicana, avanzar en esta dirección implicaría un rediseño normativo claro, el fortalecimiento de la capacidad técnica de RD Vial y la adopción de procesos orientados a resultados y calidad de servicio. No se trata de alterar la rectoría pública ni de renunciar al interés nacional, sino de evolucionar hacia un modelo que combine supervisión estratégica con una gestión operativa profesional, previsible y transparente.

La movilidad segura y eficiente es un componente esencial de la competitividad y la calidad de vida. Dotar a RD Vial de una autonomía funcional plena, como una entidad descentralizada e independiente del MOPC, puede ser el paso que permita consolidar una gestión de las carreteras a la altura de los estándares internacionales y de las expectativas de la sociedad dominicana.

El momento de iniciar esta conversación es ahora. Y hacerlo con rigor técnico y visión de futuro será siempre el mejor punto de partida.